sábado, 22 de marzo de 2025

"Los Picos", lo que te viene es muy chulo


Cuando dejé la última caja de mudanza en su rincón provisional e hice la foto del conjunto, descubrí lo poco que ocupa todo lo que me llevo. ¿Lo he dicho bien: qué poco ocupa todo? Sí, lo he dicho bien. Es lo que ocurre cuando, a estas alturas de la vida, tu equipaje está más lleno de recuerdos que de “recuerdos”.

Y eso es lo que me ha pasado contigo, “Los Picos”, que, lo más grande de ti, no se muda en cajas, sino que ya tiene su lugar por siempre en mi corazón.

No, no te me derrumbes. Ya te dije que es ley de vida: tú estás hecha para vivir mucho más tiempo que nosotros. ¿No me has escuchado mil veces alucinar con la de generaciones que han pisado la catedral, por ejemplo? Pues tu juegas en esa liga, en la de las generaciones. Y tienes la suerte de que nos recordarás a todas. Lo que vivas con todas, ya seamos los Leyva Cuesta u otro par de apellidos los siguientes afortunados en conocerte.

Te lo dije: vas a estar bien y, lo que viene, es muy chulo. No olvides que he visto el proyecto de la reforma. Vas a dar el salto a la gran casa que debes ser en el s.XXI y vas a volver a ser el hogar de una familia. Es una nueva aventura, un nuevo comienzo.

Pero, ¡Tonta!, ¿Cómo me voy a olvidar de ti? He cumplido ya el medio siglo y, teniendo en cuenta que a los cien no llego ni de coña, puedo afirmar que has sido mi casa durante más de la mitad de mi vida. ¿De verdad crees que te voy a olvidar? ¡Pero si toda la vida a tu lado ha sido inolvidable!

Mi primer recuerdo contigo es en la entrada, aporreando un coche de juguete de policía de los de rueda loca y botonera; no debía tener más de dos años. Y, el último, mi cincuenta cumpleaños; Que no ha sido discreto, precisamente. ¡Y lo sabes! Y no has faltado ni un solo día porque, incluso cuando no has sido mi casa, has seguido siendo “Los Picos”: un “refugio”, como te dice Marienca.

¿A mí me vas a contar el miedo que da empezar de cero? ¿Nos lo vas a preguntar a cualquiera de los Leyva Cuesta? ¡¿En serio?! Pues, ¿Sabes qué te digo? ¡Qué mola mogollón! Y, de nuevo, lo sabes. En este último viaje contigo hemos hablado tú y yo del tema: tú ya eres la casa de los nuevos comienzos. ¡Estás curtida de sobra!

Recuerda tu primera vez, cuando los Leyva Cuesta subían a verte y tú ni siquiera eras más que un desnudo forjado de hormigón: Eras un sueño. Luego te convertiste en un hogar. Y no en uno cualquiera, no, un hogar de familia numerosa setentera y ochentera, con cuarto de la costura y todo. Luego nos viste a nosotros comenzar de cero cuando se murió mi madre. Aprendiste de nuestra experiencia de familia que se recompone y se reestructura.

¡¿Y qué me dices de cuándo se volvió casar mi padre?! Te convertí en mi piso de estudiante, así que ahí también aprendiste algo, viviste otro comienzo nuevo.

¡Sí, ya! Y, luego, te sacaste el máster en divorcios… ¡Me gusta tu sentido del humor!

Pues, ¡Fíjate! Nos has visto levantarnos de nuevo a casi todos y ya has visto que siempre es para mejor. Así que no tengas miedo, ¿Por qué iba a ser distinto para ti? (¡Recuerda! ¡¡He visto el proyecto!!)

Mi padre y yo te hemos enseñado a funcionar como un despacho, ya sabías ser piso de estudiante cuando vinieron las ucranianas, has sido el techo de nuestros amigos (me acuerdo de Salme, de Justin). ¡Has llegado incluso a ser una herencia! Súmale a todos esos usos, los cambios de look que también te hemos ido haciendo en cada etapa y ya me dirás si sabes o no de nuevos comienzos.

Lo que viene va a estar muy chulo, te lo prometo. ¿Mejor? Me alegro…

Que, ¿Qué me llevo yo de recuerdo de ti? Pues, así, en modo trascendente, que eres una más de la familia: tú también has tenido tu sitio y tu misión y, como nosotros, ahora eres tú a quien le toca echar a volar. Por lo que a mí respecta, ya sabes lo fácil que me resulta tener presente a mi familia, tanto a los que están como a los que no, así que tú y yo seguiremos charlando de vez en cuando…

Sí, claro que me di cuenta, no fuiste nada discreta. Llevo toda mi vida escuchando esos toldos golpear en la terraza con el viento, ¿Crees que no iba a notar que, el ruido, era completamente distinto? ¿Qué no me iba a dar cuenta de que, junto con los golpecitos en el cuarto de las niñas, eras tú llamándome la atención?

¡Parece mentira que no me conozcas! Que hasta he sentido tu calor cuando he necesitado abrazarte las paredes. Claro que iba a hacer algo especial para despedirme de ti, ¡Impaciente! Ahora lo estoy rematando como me gusta a mí: juntando letras. Los últimos días que hemos pasado juntos eran para eso: para pasarlos juntos, no para despedidas.

Y lo hicimos…

Me di el regalo de pasearte, de comprobar que guardaba recuerdos de sobra de cada uno de tus rincones, de mi vida con mi familia. En cada habitación, en cada tiempo… ¡Si hasta te he contado mis sueños delante de mi “rinconcito” del salón! Ojalá mi nueva casa me abrigue con la categoría con que tú lo has hecho. Cosas tuyas no le van a faltar.

Volví a disfrutar, como si fuera una vez más, de “mi cueva”, me di el capricho de tirar de simbolismo y elegir como dormitorio para terminar el mismo que fue el de nuestros comienzos. Volviste a ser una cocina hasta arriba de cacharros y una terraza hasta arriba de gente.  Volviste a ser una fiesta de tantas fiestas, pero mi único y especial cincuenta cumpleaños.

Tuvimos tiempo para que fueras un despacho vacío y un montón de cajas menos, tuvimos tiempo para volver a asomarme a tus vistas una vez más: tuvimos tiempo de dejarlo en un “somos inolvidables”.

Que vayas a empezar de cero no significa que vayas a olvidar todo lo que has vivido, solo vas a vivir cosas nuevas que seguir sumando a tus recuerdos: vas a crecer como nos has visto crecer a todos los Leyva Cuesta durante casi cincuenta años. 

Nos tienes en tus paredes como te tenemos nosotros en el corazón. ¿Cómo era eso de si las paredes hablaran? ¿Cuántas cosas podrías contar tú? Pues eso no lo vas a olvidar nunca. Ahí nos vas a encontrar y ahí vas a sonreír cuando compruebes que seguimos juntos.

Y, total, si algún día nos echamos mucho de menos, tengo contactos de sobra para andurrear por el terrao.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario